No eres tú, es tu colchón

No eres tú, es tu colchón

No eres tú, es tu colchón Vuelves a mirar la hora en el reloj del despertador que yace sobre tu mesita de noche. Marca las 3:58 y el colchón vuelve a estar empapado de sudor. Han pasado exactamente cuatro minutos desde lo miraste la última vez y cuarenta desde que te...